Y entonces llegó la orden: "Cada uno por su cuenta."
"Yo soy tu padre."
El frío no era solo del clima en Hoth. Era el frío de la derrota anticipada, de la huida constante. Luke Skywalker observaba el horizonte blanco, su aliento formando nubes efímeras. El Imperio los había encontrado una vez más. Y esta vez, no venían con destructores estelares nada más. Venían con algo peor: paciencia. el imperio contraataca
Pero lo peor no fue el fracaso. Lo peor fue Bespin.
Mientras tanto, Luke, empujado por visiones y miedos, enfrentaba su destino en un pantano apestoso. Yoda levantó el X-wing con calma y le dijo algo que jamás olvidaría: Y entonces llegó la orden: "Cada uno por su cuenta
Porque en El Imperio Contraataca , los buenos pierden. Y esa es su mayor victoria: seguir adelante cuando todo está perdido.
"Hacer no. O hacer. No intentar."
Ahí, entre nubes y traiciones, entre un Lando que aprendió el precio de la lealtad y un Han congelado en carbonita, Luke comprendió la verdad más cruel: el Imperio no solo atacaba con naves y soldados. Atacaba con secretos.
El ataque fue brutal, quirúrgico. Los AT-AT caminaban sobre la nieve como bestias mecánicas de una leyenda oscura. Cañones láser, explosiones, pierdas humanas. La Alianza no luchaba por ganar, sino por sobrevivir. El Imperio los había encontrado una vez más
Lejos de allí, Han Solo despedía a Leia con una mentira a medias. No volvería a pagarle a Jabba, pero tampoco creía estar viéndola otra vez. El halcón milenario despegó entre escombros y promesas rotas.
Y el eco de esas palabras no lo dejaría dormir jamás.