Porque la ley pesa, y el hombre prefiere el vértigo de caer a la paciencia de aprender a volar.
No tomarás lo que el otro llama hogar. Ni su cuerpo, ni su sed, ni el sudor de su jornada.
Una sola voz en el trueno. No hay otros dioses. Solo el eco que rompe espejos y promesas.
No codiciarás la mujer ni el hombre del otro. El deseo no es un delito, pero la envidia es un veneno que se bebe solo.
Pero aquí, en el polvo del camino, hay quien los rompe como ramas secas. Hay quien escribe diez excusas por cada mandamiento.
Here’s a short original piece inspired by (The Ten Commandments), written in a dramatic, reflective tone suitable for a monologue, essay, or spoken word performance. Title: El Peso de la Ley Translation: The Weight of the Law (Spoken slowly, like stone grinding against stone)
No matarás. Ni con la lengua, ni con el silencio, ni con la indiferencia que disfraza de justicia.
Ni su casa, ni su campo, ni el animal que lleva su sueño. Porque la paz del otro no es un mapa para tus pies hambrientos. (Pausa)
No fueron escritos con tinta, sino con el dedo de fuego sobre el lomo de la montaña. No piden opinión. No negocian con el polvo del que fuimos hechos.