Obb quiso abrazarla, pero sus brazos atravesaron el holograma.
Cargó la segunda bala.
Obb miró la caja vacía. Luego miró la flor negra. Luego miró el holograma de su hermana, que ya casi no era más que una mancha violeta en el aire. Obb Balas Magicas - Holograma
Lina negó con la cabeza. Su forma se desdibujaba cada vez más.
—Obb —dijo ella, y su voz sonaba a estática—. ¿Por qué me trajiste de vuelta? Yo ya no era yo. Obb quiso abrazarla, pero sus brazos atravesaron el
El profesor Holograma se lo había advertido. "Las balas mágicas no son para juegos, Obb. Cada una contiene una memoria encapsulada. Disparas una, revives un instante. Disparas dos, lo cambias. Disparas tres... bueno, nadie ha disparado tres."
El holograma mostró entonces la verdad que nadie le había contado: Lina no desapareció. La tomaron. El hombre sin rostro le ofreció una flor negra, ella dudó un segundo, luego sonrió y la aceptó. La flor la absorbió, la convirtió en luz, y la luz se filtró por las rendijas del portón. Luego miró la flor negra
La caja contenía solo tres. La tercera era transparente, como un diamante vacío. El profesor Holograma le había dicho: "Esa no es para recordar ni para cambiar. Es para des-hacer. Pero lo que des-haces, no vuelve a hacerse igual."
El profesor Holograma se encogió de hombros.