Al despedirse, Laura le dio un abrazo.

—¡Claro que sí! A mí también me gustaría mucho —dijo Ana.

—¿Te gustaría ir a mi casa a pintar? —invitó Laura.

—A mí me gusta el fútbol. ¿A ti te gusta el fútbol, Ana?

—Ah, ¿ya se conocieron? —preguntó él.

Esa tarde, en casa de Laura, las dos pintaron juntas. A Ana le gustó mucho la música que Laura ponía de fondo.

—A mi hermana le encanta el arte también. Se llama Laura. Está en el sexto grado.